La tierra baldía
T. S. Eliot
II. UNA PARTIDA DE AJEDREZ
La Silla donde ella se sentó, como trono pulido,
brilló sobre el mármol, donde el espejo
sostenido por estandartes labrados con vides maduras,
desde donde acechaba un Cupido dorado
(otro ocultó sus ojos detrás de su ala)
duplicaba las llamas de un candelabro de siete brazos
al reflejar la luz sobre la mesa y
el resplandor de sus joyas se elevó hasta él,
desde los estuches satinados servidos con gran abundancia.
En frascos destapados de marfil y vidrios de colores
acechaban sus extraños perfumes sintéticos,
ungüentos, polvos o líquidos turbios, confundían
y ahogaban el sentido en sus olores; revueltos por el aire
fresco que entraba por la ventana, ascendían
hinchando las largas llamas de las velas,
arrojaban su humo dentro de la vitrina,
perturbando el patrón en el techo cubierto.
Mucha madera proveniente del mar atiborrada de cobre
crepitaba verde y naranja, enmarcada por la piedra pintada,
en cuya triste luz nadaba un delfín grabado.
Sobre la chimenea antigua se mostraba
cual ventana puesta sobre la escena silvestre
la transformación de Philomel, por el rey bárbaro
tan groseramente forzada; aún ahí el ruiseñor
saturaba todo el desierto con voz inviolable
y aún así ella lloró y todavía el mundo persigue
‘Yug Yug’ a los oídos sucios.
Y otros cabos marchitos de tiempo
se relataron sobre los muros; estupefactas formas
asomadas, inclinadas, enmudecieron el cuarto encerrado.
Pasos se arrastraron por la escalera.
Bajo la luz del fuego, bajo el cepillo, su cabello
extendido en puntas ardientes
donde brillaron palabras, luego sería ferozmente callado.
‘Mis nervios están mal esta noche. Sí, mal. Quédate conmigo.
Háblame. Por qué nunca hablas. Habla.
¿Qué estás pensando? ¿Qué piensas? ¿Qué?
Nunca sé qué estás pensando. Piensa.’
Pienso que estamos en un callejón de ratas
donde los muertos perdieron sus huesos.
‘¿Qué es ese ruido?’
El viento bajo la puerta.
‘¿Qué es ese ruido ahora? ¿Qué está haciendo el viento?’
Nada de nuevo nada.
‘¿No
‘sabes nada? ¿No ves nada? ¿No recuerdas
‘nada?’
Yo recuerdo que
ésas eran las perlas que estaban en sus ojos.
‘¿Estás vivo o no? ¿No hay nada en tu cabeza?’
Pero
Oh oh oh oh, esos andrajos shakespirianos...
Es tan elegante
tan inteligente
‘¿Qué haré ahora? ¿Qué haré?’
‘Saldré precipitadamente como estoy y caminaré por la calle
‘con mi cabello suelto, así. ¿Qué haremos mañana?
‘¿Qué haremos alguna vez?’
El agua caliente a las diez.
Y si llueve, un carro cerrado a las cuatro.
Y jugaremos una partida de ajedrez,
apretando ojos sin párpado y esperando un toquido en la puerta.
Cuando el esposo de Lil se desmovilizó, dije,
No tengo pelos en la lengua, yo mismo le dije,
APÚRATE POR FAVOR ES HORA
Ahora que Albert regrese, hazte un favor.
Él querrá saber qué has hecho con el dinero que te dio
para que te consiguieras algunos dientes. Lo hizo, yo estaba ahí.
Sácatelos todos, Lil, y consigue una linda dentadura,
Te dijo, lo juro, no soporto mirarte.
Yo tampoco puedo más, dije, y pienso en el pobre de Albert,
él ha estado en el ejército durante 4 años, quiere pasarse un buen rato,
y si tú no se lo das, hay otras que lo harán, dije.
Sí que las hay, dijo ella. Algo así, dije.
Entonces sabré a quién agradecerle, ella dijo, y me miró de frente.
APÚRATE POR FAVOR ES HORA
Si no te gusta, haz lo que quieras, dije.
Otras pueden elegir y escoger si tú no puedes.
Pero si Albert sale corriendo, no será porque no te lo dijeron.
Deberías estar avergonzada dije, de ver verte tan anticuada.
(y ella sólo tiene 31.)
No puedo evitarlo, ella dijo, entristeciéndose,
son las pastillas que tomé para sacármelo, dijo ella.
(ya tiene cinco y casi muere cuando nació el pequeño George.)
El de la farmacia dijo que estaría bien, pero que nunca sería la misma.
Eres una verdadera tonta, dije.
Bueno, si Albert no te deja en paz, ahí está, dije.
¿Para qué te casas si no quieres niños?
Apúrate por favor es hora
Bueno, ese domingo Alberto estaba en casa y tenían jamón caliente,
y me invitaron a cenar para que lo saboreara caliente.
APÚRATE POR FAVOR ES HORA
APÚRATE POR FAVOR ES HORA
Buenas, Bill. Buenas, Lou. Buenas, May. Buenas.
Gracias, gracias. Buenas. Buenas.
Buenas noches, damas, buenas noches, dulces señoras, buenas noches, buenas noches.
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I. El entierro de los muertos
II. Una partida de ajedrez
III. El sermón del fuego
IV. Muerte por agua
V. Lo que dijo el trueno
2 escribieron:
Es un tema complicado para sacar conclusiones apuradas.
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Il semble que vous soyez un expert dans ce domaine, vos remarques sont tres interessantes, merci.
- Daniel
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